Un exceso no es la solución rápida para alcanzar el cuerpo soñado. Y alerta: plantea riesgos graves para la salud.
Después de un escáner, y de retorcerme de la manera más indigna, el médico me dijo que tenía cálculos renales, probablemente causados por una ingesta desproporcionadamente alta de proteínas, que mi cuerpo simplemente no pudo procesar y convirtió en depósitos calcificados en los riñones. Cuando estas pequeñas "piedras" se atascan... duele.
Después de varios años de hacer ejercicio y un par de ellos de entrenamiento en serio en el gimnasio, me había convertido en miembro de esa legión de "científicos" aficionados de gimnasio, que estamos convencidos de que con nuestro rudimentario conocimiento de nutrición podemos hacer que el cuerpo funcione de manera más eficiente, mientras nuestros músculos se hacen más y más prominentes.
Y, como cualquiera que haya tratado de volverse más "acuerpado" sabrá, la piedra angular de este proceso es ingerir mucha proteína. Pero, ¿qué pasa si ingerís tantas proteínas como sea posible?
Graves consecuencias
La Agencia de Normas Alimentarias de Reino Unido, por ejemplo, recomienda que un adulto consuma hasta 55 gramos de proteína al día.
Si a lo que comés encima le agregás suplementos, podés fácilmente excederte. Por supuesto, esto varía dependiendo de la masa corporal, el género y el esfuerzo físico, por lo que es solo una guía aproximada.
Por otro lado, un estudio de la Universidad de Connecticut, Estados Unidos, encontró que tomar proteína de suero de leche (un elemento básico para la mayoría de los fanáticos del gimnasio) durante un período prolongado de tiempo está relacionado con un mayor riesgo de problemas renales.
También puede tener un grave efecto negativo en otros aspectos de la salud, y causar deshidratación, fatiga y hasta aumentar el estrés en el corazón.
